Terrorismo callejero. Así actúa el independentismo catalán radical.

Barcelona Hoy | El independentismo incrementa el tono de las amenazas a los no independentistas. Estos últimos días han aparecido por toda Cataluña cabezas de cerdo cortadas y guillotinas, principalmente en puntos neurálgicos de las ciudades.

Terrorismo callejero. Así actúa el independentismo catalán radical.

Aquí vemos un ejemplo de la plaza de Urquinaona de Barcelona, ayer mismo, donde se había colocado una guillotina a plena luz del día:

En la imagen anterior puede verse una cabeza de cerdo que lleva una imagen del Jefe del Estado en la boca.

Nada más conocerse la sentencia por la que se destituía a Quim Torra como presidente de la Generalitat los CDR lanzaron a la policía 20 cabezas de cerdo. No hubo cargas. Se tenía orden de no intervenir porque era considerado “libertad de expresión”.

Aparte de en la Delegación del Gobierno en Barcelona también han aparecido numerosas guillotinas ensangrentadas, cabezas de cerdo y mensajes amenazantes: “españoles, vosotros sois los siguientes” o “este es tu destino Borbón”.

Las protestas independentistas han ido subiendo de tono conforme han pasado los días. Se calcula que unas 200 “cabezas de españoles” o (“caps d’espanyols” como ellos lo llaman) han sido distribuidas por toda Cataluña como advertencia a los catalanes no partidarios de la independencia.

La decisión del Gobierno de España de prohibir al Rey Felipe VI entregar los despacho judiciales la semana pasada en Barcelona ha dado alas a estos individuos a los que, además, vistas las actuaciones policiales, les parece estar todo permitido, habida cuenta de la impunidad con la que amenazan, a diario, a cualquier persona que piense diferente a ellos. Afortunadamente no ha tardado mucho en salir su verdadero talante, el de terroristas callejeros, pues no son más que eso. Como para los masones y los comunistas, para ellos la guillotina es un símbolo de libertad a la que tendrán que enfrentarse todos los que se atrevan a desafiar sus planteamientos y oponerse a sus planteamientos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *