La Generalitat se sube al carro de la persecución educativa.

Pese a que el Tribunal Constitucional ya declaro ilegal la persecución de la administración andaluza hace años a manos de los socialistas de varios colegios religiosos de educación diferenciada, Sánchez lanza a sus «subalternos» a la persecución de cualquier modelo educativo de disienta del pensamiento único que nos quiere imponer el social-comunismo que nos gobierna.

¿Cristo no, pero buda si?

Carlos Mulet, de Compromís (aliado laicista de Pedro Sánchez y «muleta» del comunismo radical, mamporrero de todas las medidas cristianofóbicas que los que nos gobiernan no son capaces de plantear para no perder votos), es una de esas personas. Este senador ha propuesto acabar con los capellanes en hospitales, demoler la cruz del Valle de los Caídos… su cristianofobia no conoce límites.

A manos de la ideología

La Historia demuestra que allí donde el comunismo ocupa el poder quiebran derechos y libertades y la verdad padece bajo los grilletes de la mentira. Nunca en la democracia española hubo tanto desprecio institucional a la verdad como en estos días. Aunque la verdad hable por sí sola, la mentira habla por boca del Gobierno y sus medios adictos.