Pero, ¿Porqué persiguen la Fé cristiana?

La Iglesia católica en concreto es el colectivo o asociación mundial posiblemente más implicada en la lucha contra la pobreza en el mundo así como en la educación y en la atención médica y hospitalaria, especialmente dirigida al que menos recursos tiene a través de la caridad y la solidaridad. También se ha destacado en la búsqueda de un diálogo interreligioso, así como en la paz y en la reconciliación, utilizando la poderosísima arma evangélica del perdón.

¿Por qué, pese a todo ello, es perseguida? Sólo desde una vivencia radical de la propia fe o creencias que sea excluyente de las demás, sólo desde la envidia profunda hacia otras religiones, o sólo desde el odio más ciego y más intolerante podemos entender el porqué de esta persecución al colectivo cristiano.

Crece el número de cristianos perseguidos en el mundo, que asciende ya a 260 millones de personas

Más de 260 millones de cristianos sufren persecución alta, muy alta o extrema en 50 países del mundo, 15 millones más que en 2019, según la Lista de la Persecución Mundial 2020, elaborada anualmente por la organización evangélica Puertas Abiertas, y que recoge los 50 países con mayores niveles de persecución a los cristianos.

Nuevo ataque a un templo católico en Toledo

Es triste ver como casi a diario se realizan ataques contra templos católicos y que no haya la más mínima sensibilidad de ninguna de las autoridades del Estado ni tan siquiera para realizar algún tipo de declaración institucional sobre delitos que, en caso de confirmarse, si que pueden decirse que incluyen el ODIO entre sus motivos.

Llamados a ACTUAR (y despertar), ¡YA! ¿Hasta cuando vamos a colaborar en el avance del mal con nuestro silencio?

No guste o no, nuestro silencio es cómplice del avance del mal. No queremos hacer una llamada a enfrentarnos a nadie o a nada, es mucho más simple. Queremos hacer una llamada a no avergonzarnos de Jesucristo, ni en privado, ni en público. Una llamada a ser TESTIGOS DE LA VERDAD, también en público, pues es a lo que estamos llamados.