No suspender las movilizaciones del 8M fué una temeridad.

El coronavirus circulaba libremente por España a finales de febrero y, en la semana del Día de la Mujer, la cifra de contagiados empezaba a escalar de forma exponencial. Pero no fue hasta el 9 de marzo, con mil infectados, cuando el Gobierno puso sobre la mesa las primeras restricciones, tras un fin de semana de manifestaciones masivas y eventos multitudinarios