La (masónica) República Francesa demuestra su odio a la Libertad Religiosa.

«La prohibición es incomprensible e injusta», subraya monseñor Rey: «El gobierno plantea un trato discriminatorio en las medidas de desconfinamiento previstas para otros ámbitos de la vida pública y social. Es una ofensa a los cristianos, a cientos de miles de creyentes que podrán hacer la compra, trabajar, reunirse dentro de las normas de seguridad para la salud, pero no podrán ir a misa o a un acto de culto, siendo así que esas celebraciones son momentos esenciales y vitales para la vida de un creyente, pero también para la vida de nuestra sociedad, pues en ellos pedimos a Dios su ayuda para el país y para el mundo.

Sacerdotes al pié del cañón: «Nunca vi a Dios mas presente».

No ocupan primeras páginas ni abren telediarios, más bien hay que bucear con intención en la vorágine de noticias y testimonios que se publican cada día en medio de la crisis del coronavirus, pero si afinamos un poco, encontraremos magníficos testimonios de los que están incansablemente dando la batalla para que nadie muera solo y con miedo.