¿Uniformes igualitarios? El independentismo se alía con la ideología de género.

El objetivo de esta macabra y marxista iniciativa es que no se pueda obligar a un código de vestuario diferenciado por sexo entre los niños y niñas que estudian en colegios financiados con fondos públicos. De esta manera, ellos podrán optar por el uso de faldas mientras ellas podrán escoger llevar pantalón.

La principal causa de muerte en 2018 en el mundo fué… EL ABORTO, con más de 41 millones de muertos.

Ni el cáncer, ni el sida, ni los accidentes de tráficos, ni el cambio climático… EL ABORTO acabó con la vida de más de 41 millones de personas en todo el mundo en 2018, para alegría de quienes lo promueven como método para evitar la superpoblación desde hace décadas y para vergüenza de todos los que consideren esto como progreso.

Sánchez, el incongruente.

Lo peor no es tener un presidente del Gobierno huérfano de verdades y nutrido de embustes e incongruencias, para quien el fin justifica los medios. Más grave aún es soportar a un Gobierno para destruir más que construir; dividir más que unir, retroceder más que avanzar, despilfarrar más que economizar. Un Gobierno para el cual palabras como “España”, “Monarquía”, “Constitución” o “Poder judicial” son tabú.

Que no se repita la historia (por mucho que algunos lo estén deseando).

La libertad religiosa es la ‘prueba del algodón’ de los derechos humanos. Una democracia como la nuestra no puede permitir que se produzca un número tan alto de ataques a la libertad religiosa, ya que este es el derecho más íntimo de la persona, pues afecta a su conciencia, menos aún cuando esos ataques provienen de los partidos en el Gobierno (Podemos es el partido más laicista con 32 casos. Izquierda Unida se encuentra en tercera posición, con 29 casos.)

¡TAFIDA VIVE! A pesar de los Gobiernos que intentaron impedirlo.

Charlie Gard, Alfie Evans, Isaiah Haastrup… ¿Que dirán ahora estos gobiernos criminales a sus familiares? A la lista de estos niños que murieron tras retirarles el soporte vital contra el criterio de sus padres y a los que los médicos y la Justicia impidieron trasladarles a otros países a recibir tratamiento parecía que irremediablemente se uniría también Tafida Raqeeb, pero la presión social consiguió impedirlo.