¿La hora de la sociedad civil?

Ante la tentación totalitaria que domina en ciertos ámbitos internacionales o ante el deseo de revancha destructiva que anida en algunas posiciones ideológicas, resulta urgente redoblar el esfuerzo de todos por garantizar los niveles de libertad y responsabilidad que nuestro tiempo histórico nos exige. Es la misma ciudadanía la que debe recordar a los dirigentes políticos que la política ha de ser un medio para conseguir un fin y no es un fin en sí misma.

Borracha, promiscua y abortando. Ese es el prototipo de mujer que el Ministerio de Igualdad impulsa en España.

Alguien debe parar esta locura cuanto antes, pues, por si no fuera suficiente, el tiempo demuestra que desde que comenzaron con el lavado de cerebro mediante estas «políticas» se disparan las Enfermedades de Transmisión Sexual, las violaciones, los abusos y los asesinatos de mujeres. ¿Acaso no será eso lo que buscan para mantener la «tensión social» de la que tanto hablan?

El Social-comunismo, directo a por la Educación.

«Las prisas del Ejecutivo en aprobar una ley educativa de un marcado sesgo ideológico y que supone un ataque frontal al derecho y a las libertades fundamentales de miles de familias, profesores y centros escolares son impropias e inadecuadas para tratar una materia tan sensible y fundamental», criticó García-Juliá.

¿Feminismo o canibalismo?

Según ellos, para ser mujer en el Siglo XXI, debes odiar a los hombres, matar a tus hijos si te quedas embarazada y, por supuesto, señalar con el dedo a toda aquella «camarada» que se atreva a desafiar el totalitarismo ideológico proponiendo otras formas de femineidad y, por supuesto, de feminismo. Además debes asumir la imposición ideológica totalitaria de los preceptos del Género, pues, de lo contrario, serás rechazada como una apestada, resultado del heteropatriarcado opresor.

¿Cómo no van a pedir morir? Sólo el 40% de los enfermos terminales recibe cuidados paliativos en España.

Un enfermo en fase terminal de Cataluña tiene muchas más posibilidades de morir sin dolor que uno que viva en Castilla-La Mancha. En su comunidad autónoma –de menor extensión geográfica y dispersión poblacional– cuenta con 131 unidades de cuidados paliativos, mientras el enfermo castellanomanchego cuenta con 16, de los que 10 son equipos de soporte a domicilio