La (masónica) República Francesa demuestra su odio a la Libertad Religiosa.

«La prohibición es incomprensible e injusta», subraya monseñor Rey: «El gobierno plantea un trato discriminatorio en las medidas de desconfinamiento previstas para otros ámbitos de la vida pública y social. Es una ofensa a los cristianos, a cientos de miles de creyentes que podrán hacer la compra, trabajar, reunirse dentro de las normas de seguridad para la salud, pero no podrán ir a misa o a un acto de culto, siendo así que esas celebraciones son momentos esenciales y vitales para la vida de un creyente, pero también para la vida de nuestra sociedad, pues en ellos pedimos a Dios su ayuda para el país y para el mundo.

La «paguita» comunista y el día del trabajo.

El indigno vicepresidente de gobierno de España, el comunista Pablo Iglesias, ha comentado la valoración que hizo el portavoz de la Conferencia Episcopal Española. Mons. Luis Argüello sobre la renta mínima vital, asegurando que prefiere quedarse con las palabras del Papa Francisco sobre el tema.